Mostrando entradas con la etiqueta TPD. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta TPD. Mostrar todas las entradas

22 julio, 2011

ALCALDESA FELIZ POR MOSTRAR FUTUROS BUSES

Nos preguntamos hasta donde va la indiferencia de no querer analizar a fondo el comportamiento del sistema desreglamentado del transporte público limeño a fin de encontrar las verdaderas causas del mal servicio, de la alta polución y de la grave congestión que ocasiona.

El día de hoy, viernes 22 de julio de 2011, vimos por la TV a una alcaldesa feliz por haber presentado los nuevos buses enormes que según dijo, se cambiarán por nada menos que diez microbuses que nos imaginamos son aquellos del tipo COASTER de Toyota y quizá las van más conocidas como Kombis, lo cual no es verdad salvo que se reestructure al TPU y eso no lo dice por ningún lado. “De esta forma disminuiremos significativamente la cantidad de buses en Lima”, indicó. 
El detalle está en que la señora alcaldesa del MML y su equipo de directores y asesores del TPU no tienen idea del problema real. Ellos creen que el exceso de buses se debe a que la gran mayoría son de poca capacidad como las van tipo kombi y los microbuses  tipo Coaster y por tanto, hay que canjearlos por buses grandes y el resultado será el de menos buses.
Nosotros, en cambio, creemos que la gran cantidad de buses se debe a la estructura del sistema desreglamentado, que originalmente se concibió para unir todos los distritos de la gran Lima por lo menos con una línea y con la condición de que ésta debía pasar por el centro de Lima. Es así como se mencionó por aquella época (1991) que una persona podría ir a cualquier sitio pagando un pasaje “único” de un nuevo sol. Criterio utópico y falaz, por lo demás.
De los cuarenta y tantos distritos que tiene Lima, por lo menos 31 aplicaron esta “regla”, lo que dio lugar a la implementación de un total de 465 líneas diferentes más los enlaces de menor cuantía hacia los distritos restantes.
Como se comprenderá, la mayoría de estas rutas sobrepasaban los 50 Km de recorrido, lo que  obliga a dar servicio en zonas heterogéneas a lo largo del recorrido y por ello no se puede identificar alguna característica de servicio en particular. Como producto de 20 años de operación sometidos a un sistema de servicio desreglamentado, los choferes más hábiles determinaron que el tipo de unidad ideal era el microbús tipo COASTER. Las Kombis eran demasiado pequeñas y aunque se llenaban y se modificaron para abusivamente casi duplicar su capacidad, no eran tan rentables como las COASTER. 
A su vez, los buses medianos y grandes tenían demasiada capacidad y los obligaba a viajar más lento para captar más pasajeros, cosa que ocurría a ciertas horas del día pero la mayoría del tiempo viajaban con un bajo porcentaje de ocupación, especialmente en las zonas terminales, donde tenían que recorrer los últimos diez Km con cinco o seis pasajeros. Pronto los propietarios, que no necesariamente eran los choferes, se dieron cuenta que trabajaban a pérdida y se deshicieron de ellos. Probablemente se los vendieron a choferes que no alcanzaban a entender porque un bus tan grande daba pérdidas.
Con el tiempo hemos visto desaparecer las Kombis del centro de Lima por imposición municipal y casi desaparecer los buses grandes por iniciativa de los choferes quienes se dieron cuenta que el tamaño era poco rentable.
Recientemente han entrado al servicio buses grandes con normas EURO II y EURO III, pero no por iniciativa de los propios choferes o propietarios de unidades sino por iniciativa del MML, lo cual huele a negociado. También ha entrado al servicio un minibús de unos 27 asientos y unos 15 pasajeros parados pero el lector ya se imaginará el llenado final, con el permiso de la informalidad. No sabemos a ciencia cierta si esta capacidad es mejor que la de un microbús. Habrá que esperar para saberlo.
Esa es pues la situación actual de nuestro transporte público desreglamentado que de acuerdo a la forma de operar, se ha determinado que el tamaño ideal es el del microbús tipo COASTER y el exceso de buses en el centro de la capital se debe al exceso de líneas que circulan por ella. Además, la única forma de reducir el número de líneas es sectorizando los servicios y tratando de identificar sus necesidades con las características de la zona a servir, que debe ser homogénea para poder determinar la frecuencia del servicio, su velocidad, espaciado de paraderos y capacidad del bus.
La calidad del transporte público de jerarquía superior dependerá en mucho de la calidad del TPU que exista.
Señora alcaldesa, no se deje sorprender por los que negocian buses sin importar el daño que hacen.
Carlos Reyna Arimborgo
Cel: 99972-4746

08 diciembre, 2010

ALGO PASA CON EL TRANSPORTE PUBLICO LIMEÑO

Muchos de los que usan a diario el TPU están realmente contentos por que el nuevo sistema METROPOLITANO, es el presagio de una nueva era de transporte, cómoda, rápida y probablemente económica. Pronto entrará también el tren eléctrico elevado pero lo que nadie se pregunta es, ¿Qué pasa y que pasará con el Transporte público desreglamentado (TPD)? ¿Por qué se le ignora? ¿Acaso no fue una imposición del gobierno constitucional de Alberto Fujimori? ¿A quién se le asignó la responsabilidad de su existencia, administración y operación?
Por lo que sabemos, toda esta responsabilidad fue asignada nada menos que al Municipio Metropolitano de Lima (MML), pero a lo largo de casi 20 años este municipio ha actuado como si fuese una víctima y lo único en que se ha preocupado es en establecer cada una de las rutas de cerca o más  de 500 líneas. Jamás se preocupó de reglar el tamaño de las unidades y la capacidad máxima permitida de pasajeros. En alguna oportunidad, durante la gestión de Luis Castañeda, se emitió una disposición respecto a la vestimenta de los choferes y ayudantes. Muy pronto vimos a las tripulaciones de las unidades del TPD debidamente uniformadas pero, ¿Cuánto duró esta disposición? ¡Unos pocos meses!
Ahora, todos los usuarios somos víctimas de un negociado del TPD que no tiene solución aparente o al menos, las autoridades responsables no quieren darse cuenta del verdadero problema y éste persistirá hasta que reviente.

Lo que más interesa a las autoridades municipales es el tratar de aliviar la congestión, ocasionada por el TPD en las principales avenidas del centro de la capital. No les interesa saber si hay otros sectores en problemas en las larguísimas rutas que tienen esos centenares de líneas. Por ello, es que creen que el problema se soluciona disminuyendo la cantidad de buses por línea o mejor aún, eliminando líneas. 

En los últimos diez años, se han aplicado estas dos medidas sin mayor éxito. Es importante ver que incluso en estas condiciones de caos vehicular del centro de la capital, lo importante es disminuir esa congestión cueste lo que cueste. En ningún caso se trata de “reparar” al transporte público existente sino de eliminarlo o disminuirlo de alguna forma para que así el caos disminuya. Realmente hay un divorcio entre el TPD y el MML.
El problema pues,  radica en que todas estas medidas son restrictivas u obstaculizantes. Así es, el MML, al igual que muchos otros organismos de gobierno piensan que los problemas se solucionan prohibiendo, impidiendo, eliminando o complicando las cosas. Por supuesto que dentro de todas estas posibilidades de “solución”, está aquella del negociado de buses, creyendo que con buses nuevos el asunto mejora. Los buses nuevos no reemplazan a los viejos sino que se suman y por ello nacen nuevas líneas. La cantidad de importación de buses de segunda mano es realmente impresionante y a diferencia de las autoridades, nosotros los usuarios, creemos que al traer más buses el problema se complica más por que hay mayor congestión.
Ni los gobiernos en curso ni las autoridades del MML a lo largo de cerca de 20 años, han querido darse cuenta que el problema principal es estructural, aparte, por supuesto,  de los problemas de informalidad generalizada.
Por otra parte, si eliminásemos todos los visos de informalidad que tiene el  TPD, volveríamos a lo que hubo antes de 1991, que fue la razón de ser de esta informalidad generalizada  que el gobierno de Fujimori, la definió como “desreglamentación total” y los que saben un poco más de este problema lo definieron como el “regreso a la época de las cavernas”.
Ignorar al TPD existente y botar injustamente sus líneas de buses de las rutas del metropolitano o del tren eléctrico elevado, no es correcto puesto que este sistema impuesto por un gobierno constitucional se justificó (¿Equivocadamente?) por ser antimonopolio y competitivo y basado en el principio de la oferta y la demanda. Personalmente creo que todos estos fueron grandes errores impuestos por un gobierno que veía más el negociado de autos y buses, que la mejora radical de ese servicio pero, después de todo, era una orden gubernamental y había que cumplirla y ¡Hasta ahora está vigente! Increíble pero cierto y mientras esté vigente el MML no tiene autoridad para botarlos de las rutas concesionadas.

Pero lo curioso de todo esto, es que estamos viendo que el MML, responsable de la administración de las rutas del TPD, no ve con buenos ojos el principio de competencia con el sistema nuevo e incompleto del METROPOLITANO y probablemente tampoco con el futuro tren elevado. Le teme y no le permite la coexistencia que en un país desarrollado se hubiese visto como un complemento positivo. A esto se suma algo de experiencia recabada de otros países como México, Colombia y Chile, que también fueron o son víctimas del transporte informal.
En Ciudad de México se le permitió a los informales coexistir con el sistema de metro, el sexto más grande del mundo, con más de doce líneas y más de 200 Km de rieles. El resultado fue que el metro mexicano trabaja a pérdida y se le subsidia con cerca del 60% de los gastos.

El sistema Transmilenio de la ciudad de Bogotá se inauguró en el año 2000 y al igual que en Ciudad de México, se le ignoró subestimando su peligrosidad pero en el año 2006 debieron darse cuenta de que estaban trabajando a pérdida y consideraron conveniente botar a los informales, de las rutas del Transmilenio. Esto ocasionó un paro total del TPU con apoyo de otros gremios y finalmente parece que los informales siguieron en sus rutas.
En Santiago de Chile se eliminaron a todos los informales al momento de poner en servicio al TRANSANTIAGO, sin darse cuenta que tanto ellos, como el Transmilenio bogotano (y el Metropolitano limeño) eran sistemas estructurados incompletos, faltándoles la jerarquía más básica y quizás la más importante, que eran los sistemas locales que atienden las zonas de viviendas de los usuarios. Muy pronto tuvieron que retractarse de su medida por que miles de usuarios tenían que caminar más de 1,000 metros para poder llegar a un paradero de ese nuevo servicio y transaron con los informales para que suplieran los servicios que faltaban pero no sabemos si estos operaron a partir de la fecha de manera formal.

Más extraño todavía parece ser que esta forma de operar el TPU en casi toda Latinoamérica, donde los choferes son los dueños del dinero recaudado operando un sistema sin jerarquía y con asignación de rutas larguísimas e incoherentes por parte del organismo regulador, sea intocable desde sus meros inicios, que no sabemos por quien, ni porqué, ni cuando comenzó, donde hasta ahora no se puede cambiar ni un alfiler a pesar de que cada día ocasiona una congestión incontrolable y creciente de unidades en las avenidas principales por sobreoferta de buses, en el centro de sus capitales, que obliga, a su vez, a imponer una cantidad insuficiente de unidades en cada una de las líneas. 
El problema pues, no consiste en eliminar a los informales sino de cambiar su forma de operar para que puedan coexistir amigablemente y complementar el servicio de los nuevos sistemas de mayor jerarquía. Lo que no se da cuenta el MML es que antes de introducir cualquier nuevo sistema de jerarquía superior, se debe formalizar y jerarquizar al TPD y eso no lo quieren hacer.
Nos preguntamos que es lo que pasa en el MML, que hasta ahora no se dan cuenta de esta solución tan importante  hasta cierto punto simple.

Carlos Reyna Arimborgo
 Mis blogs

CREYNA - INDICE DE ARTICULOS